miércoles

India 2014 /1. Preliminares.

En casa en Múnich, último domingo de marzo. Sentada en mi sofá con el televisor encendido, la tablet sobre mi regazo. Busco vacaciones para el verano europeo con el lema BBB -bueno bonito barato-. Malta, Chipre, la Rivera Turca? Suena el teléfono, hablo poco, corto. Estoy viendo Monk y no quiero perderme parte del diálogo. Y las tres cosas a la vez me llevaron a mover mal el dedo en el teclado y de pronto leo, con asombro: "Munich-New Delhi, €480.-" Fines de octubre, comienzo de la temporada alta en India, ni bueno ni bonito, pero baratísimo! 
Hace años que tengo un nombre en mi cabeza: Kolkata, antigua Calcuta. En mi primer y único viaje a India, en el 2000, Kolkata no pudo estar en mis planes y desde entonces me decía "ya habrá una próxima vez". 
En casa dejo la página de la oferta por un rato, vuelvo y miro, a modo de "y si lo intento?". Busco, para darme una idea, un vuelo Delhi- Kolkata: unos 45€ por casi dos horas de viaje. Y termina mi domingo con un único pensamiento...
El lunes volví del trabajo corriendo a casa. En pocos minutos tenía el billete comprado. Salida el 30 de octubre, de vuelta en Alemania unos diez días después. Poco tiempo, pero suficiente para Delhi y Kolkata. Antes de contárselo a alguien debía "masticar" un poco la idea y así fue como recién el martes a la mañana le envié un whatsapp a Claudia (fuimos compañeras de colegio en Lomas de Zamora, ella vive en Italia con marido, dos hijas -una en realidad ya dejó la casa paterna- y su padre; la última vez que nos vimos fue en octubre de 2013, cuando la visité). Mi mensaje decía algo así como "me compré un pasaje para India en octubre, vienes?". Escribió "dame un día y te contesto". Dos horas más tarde su segundo whatsapp: "voy, compra otro para mi".  
Y desde ahí comenzó mi viaje por el cyberespacio... Vuelos internos, hoteles, trenes. El itinerario, claro, lo cambié. Sería la primera vez para Claudia en India y no debería ver solo un par de ciudades. Delhi, Agra, Kolkata, Varanasi. Impensable además visitar India y no viajar en tren: Delhi-Agra-Delhi y unos días después Varanasi-Delhi.
En un par de días me llené de papeles. Imprimí todos los vuelos, los seguros comprados, las reservas de hoteles. Claudia viene a Múnich unos días antes, volamos a Delhi con una parada de dos horas en Abu Dhabi. El regreso es Delhi-Abu Dhabi y ahí nos separaremos: Claudia vuela a Roma y yo a Múnich.

Saliendo las dos de Múnich con 63 kilos de peso ditribuídos en dos mochilas, una maleta y dos bolsos y otros 13 kilos de equipaje de mano (gracias Luisa por llevarnos al aeropuerto!).

En una maleta y dos bolsos grandes juntamos ropa regalada por amigos para entregar a los intocables de Delhi. Si tienes, como nosotras, la posibilidad de llevar más kilos de los que necesitas en tu equipaje, no dudes en hacer lo mismo.

Y así llegamos a Delhi para comprobar que esta ciudad te aturde, te ensordece, te sorprende, te despierta -o mueres- y te hace una estrella entre el millón. Ahí están los niños que piden y suplican, lloran e imploran, los muy viejos que ya no tienen que pedir ni motivo para vivir, animales raquíticos por doquier, los intocables que todos desprecian y la infaltable suciedad...
India Gate, puerta de la India, monumento dedicado a los caídos de la primera guerra mundial.

Los colores más hermosos de la indumentaria hindú. Detrás el Baha'i house of Worship, Loto Temple,  templo religioso consagrado al loto, símbolo de pureza en toda la India, y al número 9, que representa el número más elevado y la unidad según la fe de Bahai. Tres niveles de 9 pétalos cada uno recubiertos de mármol blanco.

En las calles de Main Bazar en Old Delhi.